sábado, 28 de diciembre de 2013




Soledad, soledad, soledad... De que te sirve estar acompañado si estas solo, el alma en soledad con un corazón dañado producto de lo que te han hecho y mas encima de las cosas que te dicen, sacando a relucir un pasado que se converso pero que la hablante no lo conoció, no lo vivió, no lo palpo con esas manos que hacen que su lengua sea venenosa cual serpiente rastrera buscando a quien dominar,  destrozar y matar poco a poco...

A pesar de estas situaciones me dan ganas de hacer muchas cosas, como a su vez nada, quiero arrancar lejos, irme, volver a mi tierra, a mi andinidad, al lado de mis apus, correr por mi desierto andino y sentir los rayos de mi Tatai, sentir el abrazo de mi madre, el cariño de mi padre, ver a mis hermanos, hijos, volver a ser lo que era...

Que increíble, como en una hora te puede cambiar la vida, dejas de ser querido o amado y pasas a ser despreciado y odiado bajo un fundamento de claro dominio y engaños, donde ya no sabes como defenderte por el juego psicológico al cual eres sometido forzadamente entre gritos y llantos, esperando un basta y que todo termine...

Desde ahora seré denominado como "el sin familia"...